ANTE LO INESPERADO

 

En estos días la naturaleza se ha manifestado a nivel mundial, sobre todo en nuestro Puerto Rico, estableciendo bien claro su territorio y su sentido de pertenencia. Ha estado dispuesta por siglos a una sana convivencia con el humano pero siempre dejando claro que no somos sus dueños y cada día señala el comienzo de una nueva etapa, de un nuevo ciclo.

 

La experiencia de este renacer sísmico que hemos vivido recientemente y del cual desconocemos sus proceso y caducidad, ha sido para muchos una experiencia única de aprendizaje.  El enfrentarnos al reclamo de la naturaleza por acomodarse nos demuestra que la vida puede cambiar en un segundo. La fuerza generada por un temblor en nuestra tierra nos ha enseñado que tenemos el control de todas las situaciones y lamentablemente que a la hora de ocurrir un evento, no existe aviso. Este proceso ha desanimado a muchos que se sienten perdidos, sin embargo el gran triunfo se establece al llenarnos de entusiasmo por ayudar sin esperar nada a cambio. Perder no siempre es una derrota, es un proceso de enseñanza donde nosotros como pueblo debemos dar el máximo para volver a renacer y sonreír.

 

Es fácil expresar nuestra valentía, más sin embargo, la alegría del triunfo se le otorga a los que no se detienen a mitad del proceso, si no a los que terminan y no se quitan, siempre están ahí, dispuesto a dar la lucha. Una vez más los invito a ser agradecidos con Dios, que este proceso que nos encontramos asimilando, no ha pasado a mayores. Dios nos ha protegido y nos ha dado una nueva visión de cómo manejar las crisis. Para saber lo que pasa hay que estar en el juego sin pretensiones de reconocimiento. Cada vez que un hermano te ayude con lo mucho o con lo poco que tenga, mira al Altísimo y dale las gracias por la vida, y por permitirle ayudar a tus semejantes.

 

Así mismo el futuro de la construcción necesita ajustar y reconstruir su visión de ante lo que hasta el momento constituían nuestros códigos de construcción. Como dice el dicho: una de Cal y otra de Arena. La incertidumbre es simplemente un momento en el tiempo, al cual, el tiempo no detenerse, desmantela la incertidumbre. Nosotros como empresa hemos sentido esta incertidumbre creada por la naturaleza, y buscamos ser valientes al enfrentarla y estar disponibles para nuestra gente.

 

El país está en un proceso de evaluación y estudio sobre lo que ha sucedido por tiempo indefinido. El caos causado por este fenómeno natural de los temblores, eventualmente será de calma, y nos enseñara a construir nuestro mundo de otra manera.

 

Hay que caminar hacia adelante, alegre, dentro de la tristeza y seguro. En la eventualidad se va a triunfar, por grande que sean las dificultades hay que animarse, y nunca amilanarse.

 

Como dije en algún momento seamos positivos ante la circunstancias.

Juan Carlos Aponte

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